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Reflexión 2 de Noviembre

“Para verme entre los muertos ya no voy al camposanto; busco plazas, no desiertos para verme entre los muertos. Hay almas que hieden tanto, hay corazones tan yertos; que para verme entre los muertos ya no voy al camposanto.” De don Amado Nervo

 Son personas que han perdido la fe, el amor y la esperanza, y solo con verles la cara uno ya sabe que llevan en el alma “el hastío de la vida”. Personas que no quieren a nadie y lo que es peor, no quieren que se les quiera. Sienten que externar sus sentimientos y sus emociones es perder su masculinidad y mostrar su alma al descubierto. Y sin darse cuenta son la causa de infelicidad para los que tienen cerca, en vez de ser para sus familiares y semejantes motivos alegría, paz y tranquilidad.

 Uno sale a la calle y se encuentra con sujetos, que piensan que el mundo es una conspiración en contra suya, y esto los hace vivir cerrados, hoscos y continuamente llevan una vida llena de desconfianza y de temor. Ven en los demás un enemigo en potencia y apenas uno los saluda, afilan la lengua para lesionar y lastimar con sus opiniones o palabras mordaces y agresivas. Son sujetos que todo lo quieren para ellos, y nada están dispuestos a dar a los demás. Se les ha olvidado que el servicio es la máxima expresión del amor, y servir es la única forma de ser feliz en este mundo.

Cuantas veces nos topamos con seres que nunca tienen una palabra amable para nadie y si tienen la lengua viperina para agredir y lastimar. Porque viven hurgando en la vida de los otros, en vez de vivir bien su propia vida. Son seres que se creen perfectos e incorruptos, pero lo son en su egoísmo y en su falta de dar amor y comprensión. Viven para ellos, y su egocentrismo es lo único que los alienta para continuar en su vida con una miserable existencia. Son injustos con el prójimo, aplastan a sus semejantes y usan a las personas para obtener las cosas; cuando deberían usar las cosas para obtener a las personas.

Nuestro mundo esta lleno de estas personas, que ya no tienen fe en nada. Pues tal vez alguien los lastimo y usan esto como excusa y bandera, para lesionar y lastimar a todo el que se les ponga enfrente. No han entendido que la fe genera felicidad y esta es dada por el amor manifestado en obras con nuestros semejantes. Viven con las arrugas en la frente y con un gesto agresivo y amenazador. Su cara es como un cuchillo afilado y listo para agredir y cortar la armonía de los demás. Han cerrado a su vida la puerta de la esperanza y sienten que llevan su ataúd a cuestas y su existencia se les ha vuelto un martirio.

 Cuantos cadáveres están desfilando a nuestro alrededor, y han olvidado que la única justificación para nuestra existencia es el amor traducido en obras de bondad. No han entendido que manifestando su amor a sus padres, pareja e hijos, hará que vuelvan a nacer y tomar un nuevo camino para vivir en felicidad, disfrutando la vida en plenitud.

 Este 2 de noviembre, tal vez seamos otro cadáver mas que anda deambulando, si no generamos alegría, optimismo y amor en las personas que nos rodean. Salgamos de nuestro egoísmo y empecemos por regalar sonrisas e injertar en nuestro prójimo amor manifestado en obras. Todos podemos, si queremos, volver a nacer y disfrutar el hoy y el ahora. No seamos uno mas en las filas de los muertos vivientes, no seamos personas que estén mas muertas de los que ya no tienen vida. “Pues el que no esta ocupado en nacer, esta ocupado
en morir”.

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