El hada del signo de Géminis: la Dama Melior



Los que han nacido bajo el signo de los gemelos son personas versátiles, que pueden abarcar dentro de sí mismas las más grandes contradicciones o los más grandes talentos. No hacen una cosa, hacen mil al mismo tiempo, y tienen el don de estar en todas partes. Nunca se cansan, jamás desesperan, no piden ayuda: parecen albergar dentro de sí a un ejército. Y es muy probable que así sea. Las suyas son almas viejas y sabias, que parecen haber vivido mil vidas antes que esta. 

A este signo le corresponde un hada experta en los vientos, que por todas partes se cuelan y en todos los espacios establecen su dominio. A esta hada se deben las sílfides, los espíritus femeninos del aire, que llevan semillas y polen por toda la tierra, que arrastran a las nubes, a la lluvia y guían a los pájaros. Esta hada es la Damab 

Melior se identifica con los Géminis porque este signo, como ningún otro, sabe combinar en sí las naturalezas opuestas dentro de sí mismo: los masculino y lo femenino, el amor y el odio, el alma y el cuerpo. De la misma manera que las sílfides conjugan la existencia física con la etérea, y de ese modo crean nuevos sentidos y funciones para la vida, así es como los Géminis van por la existencia: su naturaleza doble toca las cosas, y siempre crea algo nuevo. 

Los Géminis pueden acudir a la Dama Melior cuando se ven fuera de equilibrio, cuando sientan que la rutina les pesa y les aniquila, y que ya no son esos que dan a la vida nuevas formas y límites. Deben pedir su ayuda valiéndose de esta sencilla oración: 

“Tú que trazas los mapas invisibles de los pájaros, que soplas y llevas a las sílfides del Norte al Sur, del Este al Oeste, para que bendigan de verde toda colina y toda grieta; tú que insuflas la vida de las flores y de los frutos, que pestañeas y haces moverse a los ríos y a las ramas. Dama Melior, impulsa mis alas para sobrevolar la vida y observarla, para descifrar sus claves y secretos. Déjame crear lo que he venido a crear, y que no sean castillos en el aire, sino los vastos palacios de tus nubes”. 

De hacerlo así, todo favor será concedido. 

Para que la Dama Melior se acerque a tu casa abre las ventanas y las puertas poco antes del amanecer, y deja que el primer viento se pasee por tus aposentos. Conserva las plumas de pájaros que halles en tu camino en una caja de cristal.